Miscelanea

Mediando, pero con una condición

06/11/2015

La primera vez que vi a María, en una sesión individual, ella estableció una condición: empezaría la mediación para separarse de su pareja, cuando él le reconociera todo el daño que le había hecho en los seis meses que llevaban separados.

“Ese tiempo, dijo refiriéndose a los seis meses, era para mí un tiempo para reflexionar sobre nuestra relación, sobre lo que queríamos para el futuro, pero era un tiempo para construir, para cambiar cosas y quizá… para volver. Sin embargo ya he visto que para él no ha sido así. Desde el primer momento lo vivió como una separación y mientras yo reflexionaba y analizaba, él aprovechó para empezar una nueva relación. Eso es una traición y yo necesito hablar de ello, necesito que él reconozca mi dolor y todo lo que he sufrido. Yo no puedo así, sin más, ponerme a hablar de la logística de nuestra familia para organizar nuestra separación si antes no hemos hablado de todo esto”.

¿Es esto posible dentro de la mediación?, ¿iniciar el proceso bajo una condición?, ¿no es más bien una demanda terapéutica que la mediación no cubre?, ¿cómo adecuar la petición, su petición a lo que se puede hacer en mediación?.

Estas preguntas y muchas más son un clásico en los debates que los mediadores mantenemos entre nosotros y con nosotros mismos y ante el que caben múltiples respuestas. En mi caso, intento que el trabajo esté orientado a lo que necesita la persona en ese momento y creo que lo que María pedía entonces era poder gestionar todo aquello que sentía; o lo que es lo mismo, empezar a sentirse bien y, en su búsqueda por tratar de resolverlo, había encontrado la mediación. 3125317727_903c05445b_m

Pensé entonces en lo que había leído en un artículo de ROBERT A. BARUCH BUSH y SALLY GANONG POP titulado LA MEDIACIÓN TRANSFORMATIVA: UN CAMBIO EN LA CALIDAD DE LA INTERACCIÓN EN LOS CONFLICTOS FAMILIARES, en la Revista de Mediación. En ese artículo ellos dicen que: “El conflicto (en las rupturas de pareja) les lleva, o incluso fuerza, a actuar con ellos mismos o con los demás de una manera que consideran incómoda o que incluso rechazan. El conflicto los aleja del sentido que tienen de su fortaleza o de su sentido de conexión con los demás, y de esta forma desestabiliza y mina la interacción entre ellos como seres humanos. En pocas palabras, el conflicto precipita una crisis en la interacción humana que las partes consideran tremendamente molesta, con lo que la ayuda para superar esa crisis es una parte fundamental de lo que las partes buscan en un mediador”.

Esto me llevó a pensar en la mirada que los mediadores tenemos acerca de nuestro trabajo. Si lo enfocamos desde el prisma de que las personas en sus momentos de conflicto en ruptura de pareja se tienen que adaptar a la mediación y sus reglas, (en mi experiencia, muy pocas), o si adaptamos la mediación a las personas y a las situaciones por las que atraviesan, porque eso también forma parte de lo que ellos buscan en un mediador.

A María le propuse iniciar un proceso en el que la toma de decisión, los intercambios, el logro de acuerdos y la adquisición de compromisos entre ellos dos, quizá pudieran ser para ella un espacio en el que respetarse y cuidarse, algo que llevaba mucho tiempo necesitando y buscando. A ella le pareció bien y continuamos adelante con el proceso de mediación.

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