Miscelanea

Declaración de intenciones

23/10/2015

Es nuestra primera sesión y sentados ya los tres en “mediación” les pregunto qué es lo que quieren y cómo les puedo ayudar. La respuesta me sorprende, una vez más.
“Yo lo que quiero es firmar el divorcio, porque esto está terminado”.
El que lo dice es Juan Carlos, enfadado y muy tajante y Ana, su acompañante, matiza irónica y añade “terminó ya hace tiempo”.
En ese momento, los tres sentados, ellos enfrentados, yo a solas conmigo y con la tensión que llena la sala, vuelvo a tener esa sensación de que hay algo que no encaja. Ellos han venido a una cita de mediación no?, entonces, si es así, me pregunto ¿por qué no piden algo como “queremos organizarnos con nuestros hijos”, o” queremos llegar a acuerdos” o “queremos negociar nuestra separación”?, algo más en sintonía con lo que “es la mediación”. ¿Quizá éste no sea un caso de mediación?, porque desde luego firmar un divorcio, tal y como yo lo entiendo no es mediación, entonces, ¿qué hacer?.
Y, por unos segundos, tengo estas dudas que no sé si vosotros también tenéis. Esta disonancia entre lo que se supone que es la mediación, lo que las personas que se acercan piden y lo que yo entiendo que podemos trabajar en este espacio.
Hace tiempo os confieso que una respuesta así me hacía pensar, casi de inmediato, que ése no era el lugar, que no era un caso de mediación y les explicaba que era mejor que acudiesen a un abogado de familia a solventarlo. Ahora, pasado el tiempo, vistas muchas familias, pienso de otro modo. Ahora creo que ellos realmente vienen pidiendo mediación, “su mediación”, aunque ellos quizá no lo sepan y yo, a veces, tenga mis dudas.
Pienso que muchas personas traen un deseo genuino de acabar sus asuntos en paz, de terminar bien, de forma civilizada, que vienen con ganas de hablar las cosas y de escuchar otras, de negociar y planificar el futuro, el suyo, el de los hijos; al menos en ruptura de pareja. Lo veo a menudo, incluso cuando la crispación, el deseo de venganza, el hartazgo, la falta de confianza y la decepción aparecen como el único semblante de lo que son y quieren y se diría que no hay nada más.
Por eso trato de encajar lo que ofrece la mediación a lo que, quienes vienen a mediación, ahora Juan Carlos y Ana, dicen que quieren; porque lo cierto es que fuera de los mediadores, son todavía muy pocos quienes dicen querer iniciar un proceso de mediación tal y como se entiende que debe ser. A veces porque no se conoce, otras veces porque no es un proceso así lo que quieren, lo que necesitan…
También porque pienso que eso que muchos hemos aprendido que es mediación es mucho más que un “método alternativo de resolución de conflictos en el que un tercero imparcial y neutral, acompañado de dos partes en conflicto, intentan alcanzar acuerdos consensuados”. Creo que la mediación puede servir, además, para muchos otros casos y muchas otras personas que no se ajustan a esa descripción.
Por eso, esta mañana de lunes en la que nos hemos conocido, me inclino un poco hacia ellos, arriesgo y les pregunto, ¿queréis resolverlo cuanto antes porque os sentís mal, verdad?, claro, responde Juan Carlos, Ana se queda seria y no contesta. Pero ¿queréis hacerlo juntos?, sigo preguntando. Ellos asienten y yo siento entonces que hemos empezado una mediación más.

1 Commentario

  • Reply admin 26/10/2015 at 18:58

    Me gusta mucho tu visión sobre la mediación.

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